eHealth más allá de las apps de salud y la sanidad online

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App Osakidetza

Las nuevas tecnologías aplicadas a ofrecer soluciones relacionadas con la salud son una tendencia en constante crecimiento. La creación de software, apps o dispositivos centrados en la atención a personas con algún problema de salud o para evitar padecerlo, se ha convertido en uno de los principales objetivos de los emprendedores tecnológicos. El envejecimiento de la población, el aumento de los enfermos crónicos y la cada vez mayor conciencia relacionada con los hábitos de vida saludables, hacen del eHealth un mercado con gran atractivo para los inversores. Tal es así que, según se expuso en la conferencia Health2.0 Europe celebrada en Barcelona en mayo de este año, durante 2015 la inversión de capital riesgo en start-ups centradas en salud y nuevas tecnologías alcanzó los 4.800 millones de dólares tan sólo en Estados Unidos. Una cifra superior a la de 2014, que rondó los 4.200 millones de dólares.

Los inversores, los profesionales del sector y los desarrolladores saben que las soluciones tecnológicas sanitarias tienen un mercado global y, en su mayoría, se pueden aplicar en cualquier país del mundo. Sus clientes son departamentos de sanidad de diferentes administraciones, hospitales privados, centros geriátricos, laboratorios farmacéuticos, compañías aseguradoras, centros de formación e investigación y, en menor medida, los usuarios particulares.

fitbit

Las TICs aplicadas a la salud se suelen identificar con la receta electrónica, la telemedicina, la petición de cita médica online, el historial médico digital; webs, blogs y foros en los que realizar consultas relacionadas con la salud o las miles de aplicaciones disponibles para smartphones y tablets. En este último caso, muchas de estas apps tienen como objetivo medir diferentes parámetros biométricos como la cantidad de kilómetros que recorremos al día, nuestro ritmo cardíaco, las calorías que consumimos o el tiempo que dormimos y la calidad de nuestro sueño. En realidad, estas aplicaciones no servirían de mucho si no se acompañasen de dispositivos medidores como pulseras inteligentes o smartwatches, los ya famosos wearables, dotados de sensores que son capaces de registrar estos valores y enviar la información de manera inalámbrica a nuestro móvil y a la aplicación correspondiente. En último término, la función de estas apps es la de organizar estos datos de manera que podamos conocer en todo momento cuál es nuestro estado físico.

Un sector en constante desarrollo
Pero no todo el mundo está preparado para el manejo con soltura de los últimos dispositivos tecnológicos y sus aplicaciones. Existe una barrera tecnológica generacional que impide a muchas personas de edad avanzada estar familiarizadas con las nuevas tecnologías. Para hacer más llevadero este reto, la empresa Ideable ha creado Kwido, un software que se adapta a cualquier tipo de tablet o smartphone y que permite que personas mayores puedan mantener una videoconferencia o realizar una llamada de manera sencilla, con tan solo un par de toques de pantalla. Para ello utiliza iconos grandes, visibles e intuitivos. No solo eso, Kwido permite monitorizar el estado de salud de un usuario, gestionar su medicación o favorecer su estimulación cognitiva mediante juegos diseñados por psicólogos y geriatras.

Kwido

Pero el eHealth es bastante más que aplicaciones para móviles con consejos para mejorar nuestra salud. El nacimiento y desarrollo de algunas de las grandes tecnologías que dominan el mercado hoy en día está marcado por su utilización en el sector sanitario. Entre las primeras experiencias con las Google Glass destacaron las intervenciones quirúrgicas de cirujanos que obtenían información sobre su paciente gracias a la pequeña pantalla con conexión a Internet e incluso podían mantener conversaciones con otros profesionales gracias a su sistema inalámbrico de comunicaciones.

Cuando Microsoft lanzó su sensor de movimientos Kinect en 2010, su ámbito de uso era de manera exclusiva el ocio y los videojuegos. Fueron desarrolladores y hackers ajenos a la empresa de Redmond quienes detectaron las posibilidades de este dispositivo en otros nichos y también pusieron la vista en el sanitario. Uno de sus primeros usos, al margen de controlar un videojuego, consistió en la posibilidad de que un cirujano, en la sala de operaciones, pudiese acceder, a través de la pantalla del ordenador, al historial médico de su paciente, tan solo con los gestos de su mano. Sin tener que coger un ratón u otro periférico, se conseguía evitar la posibilidad de infecciones a través de sus manos.

Ahora, estos procesos de readaptación de las tecnologías a la salud en lo que se refiere a drones, impresión 3D, realidad virtual o robótica están llamados a revolucionar este sector. Sirvan como botón de muestra algunos ejemplos cercanos.

Erle Robotics FAED

Controlar nuestros movimientos
Los sensores  y los sistemas inteligentes de reconocimiento de movimientos están adquiriendo cada vez más relevancia en el sector eHealth. Un sensor de movimiento integrado en un sistema de domótica es capaz de alertar en tiempo real sobre la caída de una persona en casa. Son muchos los dispositivos de este tipo que se están instalando en hogares de todo el mundo de cara a supervisar la actividad de personas mayores o con alguna discapacidad. Un ejemplo es el de Ibermática que ha creado una plataforma de asistencia sanitaria a distancia capaz de analizar el comportamiento de personas de edad avanzada y detectar anomalías o situaciones de riesgo de forma predictiva, generando alarmas para los familiares o servicios de atención antes de que los incidentes (caídas, problemas de salud…) se produzcan y sean irreversibles. Este proyecto se está desplegando ya de forma real en decenas de domicilios.

Los sensores, como Kinect o Leap Motion, también permiten que pacientes en procesos de rehabilitación sean capaces de ejercitar determinados músculos o extremidades como harían en la realidad. Un ejemplo es VirtualRehab de VirtualWare. Unai Extremo, CEO de la compañía, explica: “Con VirtualRehab los pacientes trabajan y ejercitan las extremidades superiores e inferiores a través de juegos y ejercicios para la rehabilitación y desarrollo de habilidades motoras finas. Deben de afrontar retos como coger un balón pero no lo hacen de manera física sino que lo simulan delante del sensor. Sus movimientos se trasladan en tiempo real al juego, lo que permite conocer si han llevado a cabo con éxito el objetivo. Además, el propio software almacena la información sobre los ejercicios realizados y el tiempo empleado, lo que proporciona información relevante para los cuidadores.

VirtualRehab VirtualWare

Virtualware también está trabajando en EM One Hand, una tecnología de captura e interpretación de los movimientos de las manos a través del dispositivo Leap Motion, que permite la recuperación de la movilidad de las extremidades. En la actualidad, esta herramienta está siendo utiliza con éxito por miembros de la Fundación Vasca de Esclerosis Múltiple.

Uno de los ejemplos más relevantes de la utilización de tecnologías relacionadas con los sensores es el de la start-up guipuzcoana Irisbond. Han desarrollado un sistema que es capaz de controlar el desplazamiento de un cursor en una pantalla tan solo con el movimiento de los ojos. El sensor sigue nuestros ojos y permite que el cursor se mueva y se posicione en el lugar de la pantalla en el que fijemos nuestra vista. Para llevar a cabo acciones como hacer clic, valdría con un leve pestañeo, por ejemplo. Según reconoce su CEO, Eduardo Jauregui: “Esta tecnología es de especial utilidad para personas con movilidad reducida y dificultad en el habla que no pueden comunicarse con el mundo exterior, como afectados por ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica), Esclerosis Múltiple, Parálisis y Daño Cerebral, Tetraplejia, etc”. Irisbond ha recibido importantes reconocimientos a nivel internacional por este desarrollo.

Irisbond Zero Project

Drones y salud
La empresa Drone By Drone está desarrollando junto a la Universidad del País Vasco el proyecto PULSOS-IRS que consiste en que los bañistas, dotados de una pulsera con GPS, pueden lanzar un mensaje de alarma en caso de posible ahogamiento. Este aviso activa un dron que es capaz de volar de forma autónoma al lugar donde se encuentra la víctima (gracias al GPS de la pulsera) y suelta un salvavidas sobre ella. Ander García, de Drone By Drone, recalca:Se estima que en 2012 murieron por ahogamiento en todo el mundo unas 372.000 personas y un sistema como este podría evitar muchas de estas muertes.

PULSOS - IRS drone by drone

Erle Robotics, empresa especializada en drones y robótica, también está trabajando en un sistema similar pero, en este caso, el dron transportaría un desfibrilador que sería capaz de llegar a cualquier parte de una ciudad de una manera más agil que una ambulancia. Y es que la asistencia rápida es vital en el caso de un ataque cardiaco.

Dispositivos para la seguridad
La prevención es también una de las premisas de la compañía hispano-suiza Velohub. Están desarrollando Blinkers, un dispositivo inalámbrico que se coloca en la parte trasera de cualquier bicicleta y que funciona como un intermitente que se puede controlar desde el manillar. Además, este aparato, que funciona con una batería recargable, es capaz de emitir un haz de luz láser sobre la calzada que indica a los conductores de vehículos la distancia de seguridad que deben de guardar a la hora de adelantar al ciclista. Según uno de los impulsores de Blinkers, Javier Fernández de Alegría: “Es un aparato muy sencillo y económico que contribuirá a reducir el número de ciclistas fallecidos en las carreteras. Solo en Europa, mueren cerca de 2.000 ciclistas cada año, la mayor parte de ellos en intersecciones. Tener un aparato que indique cuál va a ser nuestra trayectoria, puede ser una extraordinaria ayuda.

Velohub Blinkers

Otro proyecto en fase de desarrollo es el que están poniendo en marcha cinco jóvenes de la localidad vizcaína de Bermeo. Lo han bautizado como SotaPatroi y consiste en un aparato controlado con Arduino que, vinculado a una pulsera inteligente, es capaz de detener una embarcación en caso de que su patrón u otra persona embarcada caiga al agua. Uno de sus creadores, Eneko Ruiz, explica: “Uno de los principales problemas en el mar es que cuando caes al agua la embarcación sigue su rumbo y no se detiene. En el caso de otro tipo de barcos, puede ser demasiado tarde cuando la tripulación se percate de que alguien ha caído al agua. Gracias a Sotapatroi, cuando el portador de la pulsera se aleja una determinada distancia del receptor, ubicado junto al timón, este es capaz de parar automáticamente los motores de la embarcación. Todo ello gracias a un dispositivo barato y de software libre con Arduino.

Sotapatroi

Impresión 3D a la vanguardia
La Fabricación Aditiva o Impresión 3D también tiene mucho que decir en el ámbito de la salud. Uno de los ejemplos más novedosos es el que está implementando el equipo médico de la Unidad de Cirugía Artroscópica (UCA) de Vitoria-Gasteiz en colaboración con la compañía de Impresión 3D Mizar Additive. Su trabajo conjunto ha logrado solucionar lesiones óseas hasta ahora irreparables gracias a la simulación virtual y posterior impresión 3D de huesos. El proyecto comienza con un TAC o escáner de la lesión del paciente. La imagen obtenida se envía a un ordenador en el que el equipo de especialistas de la UCA realiza una primera simulación virtual de la cirugía que resulta en la definición de un modelo. Basado en el mismo, se fabrican dos piezas, una reproducción de la lesión antes de la intervención y otra tras la corrección, y, si es necesario, junto con los ingenieros de Mizar, se desarrolla también la placa moldeada. Estas piezas se reciben en el hospital donde se realiza, finalmente, una valoración preoperatoria y se planifica la intervención para asegurar la correcta recuperación de la lesión. El responsable de la clínica, el doctor Mikel Sánchez, asegura: “Podemos intervenir con una exactitud del 100% al conocer previamente cómo es el hueso que vamos a tratar. Ahora podemos llevar a cabo cirugías que hasta hace poco eran imposibles por desconocimiento de la exactitud de la lesión.

mizar uca huesos

Una iniciativa similar se está desarrollando a muy pocos kilómetros de allí. Estudiantes de Ingeniería Biomédica de Mondragon Unibertsitatea junto a Pixel Sistemas, compañía que se dedicada a la fabricación aditiva situada en Elgoibar, han imprimido varios biomodelos en 3D de columna vertebral cuya finalidad será ayudar a la planificación personalizada en intervenciones quirúrgicas. Los biomodelos son creados de forma personalizada por los estudiantes desde el TAC de Rayos X de un paciente, utilizando para ello software de investigación. Una vez obtenidos los modelos de ordenador de las vértebras, los alumnos añaden características adicionales en programas CAD convencionales, para emular así los discos intervertebrales.

Columna 3D

La impresión 3D también está aportando soluciones a problemas relacionados con las discapacidades. En febrero de 2016 alumnos del CIFP Don Bosco de Rentería entregaron a un niño de 7 años de A Coruña una prótesis de brazo completamente funcional que habían realizado con impresoras 3D y que montaron entre estudiantes y profesores. En Don Bosco son voluntarios del proyecto internacional Enabling the Future y han colaborado en la fabricación de prótesis de bajo coste para personas de todo el mundo con escasos recursos económicos. No nos podemos olvidar de otras iniciativas como The Open Shoes, para la fabricación de zapatos de confort mediante el escaneo en 3D del pie y la posterior impresión de la plantilla a medida o la utilización de técnicas de fabricación aditiva para crear prótesis dentales de alta calidad.

Brazo impresión 3d don bosco

Robótica y realidad virtual
Hoy en día también es una realidad la cirugía robótica que emplea máquinas y/o brazos robóticos para realizar intervenciones complejas o de precisión. Hospitales públicos y privados de toda España utilizan estos robots en intervenciones urológicas en mujeres, cirugías complejas mediante una única microincisión, microcirugía robótica, uso de fluorescencia quirúrgica en casos de cáncer o cirugía robótica de vasos linfáticos, entre otros. Uno de los ejemplos más avanzados es el impulsado por la corporación tecnológica vasca Tecnalia, que ha desarrollado el primer robot quirúrgico del Estado con visión 3D y sensaciones táctiles. El robot BROCA permitirá al cirujano operar sentado frente a una pantalla con visión 3D empleando simplemente unas gafas especiales.

Tecnalia Broca

Y la realidad virtual, que nos sirve para simular y recrear entornos más o menos realistas, también se aplica en ámbitos sanitarios gracias a soluciones como VirtualRet, de Virtualware. Este producto trabaja en afrontar las fobias y las situaciones que generan ansiedad a los pacientes. Las personas con claustrofobia o agorafobia se sumergen, de manera guiada por un profesional, en este tipo de entornos recreados con realidad virtual. Lo mismo ocurre con otras ansiedades como el miedo a volar en avión o a hablar en público. VirtualRet también se emplea para erradicar el temor a ciertos animales.

El futuro está en los jóvenes
Al margen de los proyectos impulsados por miles de start-ups de todo el mundo, los desarrolladores y los profesionales del ámbito sanitario también tienen su espacio de referencia en los cientos de hackatones (encuentros cuyo objetivo es crear software y prototipos en un plazo breve de tiempo que den solución a los retos que se fijen a priori) que se desarrollan en torno a las nuevas tecnologías y la salud. Uno de los más recientes ha sido el Hacking Chronic Disease, que se celebró en mayo de 2016 en Bilbao y en el que se aportaron más de 60 ideas para hacer frente a las enfermedades crónicas. Entre estos futuros proyectos, los que lograron un mayor reconocimiento fueron un dispositivo médico que habilita los urinarios comunes para actuar como pequeños monitores que ayudan al autocontrol de la diabetes, un dispositivo tecnológico portátil para evitar mojar la cama por las noches o una tecnología de realidad aumentada para ayudar a personas con autismo a mejorar la comunicación con sus cuidadores.

Smart City App Hack

Los jóvenes tienen mucho que decir en este sector del eHealth y un ejemplo es el de Beñat Insunza, un estudiante de 19 años del grado de Liderazgo e Innovación Empresarial (LEINN) de Mondragon Unibertsitatea. Ha diseñado un proyecto científico-tecnológico para prevenir las roturas de ligamentos, una de las peores lesiones en el mundo del deporte. Gracias a la utilización de tecnología Arduino y software libre, ha creado un microchip con el que es posible medir el grado de torsión entre la tibia y el fémur. Cuando esta torcedura excede de los 35 grados, umbral de una posible rotura, envía una descarga eléctrica al vasto externo del cuádriceps que inmoviliza a la persona e impide que se produzca la fractura. Hasta el momento, ha logrado varios reconocimientos como el premio de la Asociación de Ciencia e Ingeniería de la Universidad de Yale o el galardón que reconoce a los mejores proyectos de Jordi Domenech en todo el mundo.

Estos son solo algunos ejemplos de desarrollos cercanos que nos muestran la cara más positiva de las nuevas tecnologías. Que se conviertan o no en una realidad dependerá de las necesidades de la sociedad, los costes que suponga su desarrollo y la propia evolución de las tecnologías que, hoy en día, nos permiten afrontar retos hasta ahora impensables. Tan solo hace falta conocimiento, cierta dosis de sensibilidad social e impulsar el carácter disruptivo de miles de emprendedores en todo el mundo.

Enrique Rodal

Periodista con más de 10 años de experiencia en Nuevas Tecnologías y comunicación. Coordinador de EuskadiTecnologia.com

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