La industria de los drones en Euskadi. Una realidad tangible

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El caso de los drones o aparatos aéreos controlados a distancia es un ejemplo más de cómo una tecnología se convierte en una revolución cuando es accesible a todo el mundo. Lo hemos visto con las impresoras 3D, cuyas primeras versiones se remontan a décadas atrás, o con la Realidad Virtual, tan en boga en la actualidad gracias a dispositivos como las Oculus Rift.

En lo que a los drones concierne, su origen se remonta nada más y nada menos que a la Segunda Guerra Mundial, cuando se emplearon aparatos aéreos no tripulados para prácticas de tiro y otro tipo de ataques poco sofisticados y con baja precisión.

Los drones han ido evolucionando en las últimas décadas bajo el único amparo de los departamentos de Defensa de algunos gobiernos y su uso ha sido casi exclusivamente con fines bélicos. Pero todo esto empieza a cambiar a finales del siglo XX. Es entonces cuando la tecnología de control a distancia y vuelo es accesible para algunos desarrolladores y seguidores del aeromodelismo que crean sus propios aparatos.

Fuente: Reuters.com

Fuente: Reuters.com

A partir de ese momento, el manejo de drones comienza a extenderse como una actividad de ocio y muchos centros educativos y personas con mente despierta comienzan a ver otro tipo de utilidades más allá del bombardeo de edificios o de volar por simple placer. Se incorporan cámaras con cierto peso que requieren de nuevos sistemas de vuelo basados en rotores de hélices que permiten más capacidad de carga, un control más preciso del aparato, así como la posibilidad de mantener en el aire el dron sin apenas movimientos.

A día de hoy los expertos en estos aparatos los diferencian entre drones de despegue vertical y despegue horizontal. Los de despegue horizontal son lanzados desde plataformas horizontales con una ligera inclinación y tienen más autonomía. Son los más complejos y los utilizados en ataques y bombardeos. Los de despegue vertical son los más comunes. Aparatos con varias hélices que despegan como lo hacen los helicópteros. Aquí las diferencias son notables porque los hay desde 50 a 300.000 euros. El precio depende de su tamaño, funciones, conectividad, autonomía y otro tipo de variables.

Euskadi no ha querido quedarse al margen del futuro y potencial de estos aparatos y, ya desde hace años, varias empresas e instituciones están creando y aprovechando todas sus posibilidades. Uno de sus retos de cara al futuro es el manejo prudente y homologado de estos aparatos, ya que las nuevas normativas limitan su utilización en espacios en los que, hasta ahora, han podido volar sin ninguna restricción.

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Uno de los casos más llamativos de nuestro entorno es el de Erle Robotics, una empresa alavesa cuyo proyecto es la construcción de pequeños drones, de bajo coste, pero que además están dotados de inteligencia gracias a software desarrollado bajo sistema operativo Ubuntu. Los comienzos de esta compañía no fueron sencillos ya que recorrieron multitud de entidades en busca de financiación. A pesar de que tenían ofertas para crear su startup en Estados Unidos, apostaron por quedarse y, tras meses de trabajo, consiguieron una primera ronda de financiación. Gracias a ello ya se pueden adquirir sus primeros drones aunque es cierto que las peticiones superan su ritmo de fabricación. Sus aparatos no son tan pequeños como hubiesen querido, pero su principal característica es que gracias a estar dotados de sistema operativo o “inteligencia” pueden ser empleados en multitud de labores. De hecho, Erle y Canonical, responsables de Ubuntu, han puesto en marcha la primera tienda de aplicaciones para drones del mundo. Gracias a estas apps es posible programar la ruta de un dron a una hora determinada o establecer qué puntos debe fotografiar a su paso. Erle Robotics está trabajando en proyectos como el análisis de los efectos de los volcanes en el medio ambiente, estaciones voladoras para comunicaciones WiFi o el primer dron-ambulancia dotado de un desfibrilador.

El siguiente objetivo de Erle, según nos confirmaba David Mayoral, uno de los creadores de la empresa junto a su hermano Víctor, “es un proyecto en el ámbito educativo para que los más jóvenes se relacionen con la robótica y puedan ver sus aplicaciones”. El futuro de los drones de Erle pasa por convertirse o reconvertirse en aparatos que se puedan desplazar por tierra e incluso bajo el agua en función de las necesidades.

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No muy lejos de la sede de Erle, en Vitoria-Gasteiz, se encuentra Airestudio Geoinformación Technologies. Esta firma alavesa ofrece servicios de préstamo y pilotaje de drones para la captura de datos mediante diferentes sensores, y el tratamiento y análisis de estos datos. Dispone de diferentes tipos de aparatos; tanto cuadricopters como vehículos tipo avión, con una autonomía de vuelo de hasta 20 horas, con un techo de vuelo de más de 3.400 m y una capacidad de carga de pago de 10 kg. También destaca una aeronave no tripulada de ala rotatoria, diseñada y fabricada principalmente para misiones de seguridad y vigilancia. Su labor es la observación y filmación en altura, en modo estacionario, con una panorámica desde el aire y con una autonomía de vuelo ilimitada en función del generador.

El responsable de Airestudio Geoinformación Technologies, Lorenzo Díaz de Apodaca, recuerda que “para la Diputación Foral de Alava y para el Gobierno vasco estamos desarrollando cartografía, que hasta ahora se hacía con sistemas tripulados convencionales.  Estamos haciendo modelado de canteras para controlar la cantidad de material que se saca…patrominio…son múltiples las aplicaciones en las que estamos trabajando actualmente y buscamos nuevas, como implementar sensores medioambientales a través de los drones”.

La empresa fue galardonada en diciembre de 2014 con uno de los premios a la Innovación en Alava promovidos por los Parques Tecnológicos de Euskadi, Parkes de Euskadi, y SEA, Sindicato Empresarial Alavés. Su próximo reto consiste en ofrecer drones equipados con sensores de captura y análisis masivo de datos, una solución en el ámbito de la ciberseguridad, orientada a proteger la información empresarial.

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A 100 kilómetros de Vitoria-Gasteiz, en Donostia, se encuentra la compañía SQA Drones. Está orientada al manejo de drones para empresas como productoras audiovisuales, inmobiliarias o constructoras. Para ello adaptan sus propios aparatos a cada necesidad y ellos mismos se encargan del pilotaje. También asesoran sobre la adquisición de drones y su montaje, es decir, si necesitas un dron de forma puntual, desde SQA Drones te ayudarán a conseguirlo. En sus almacenes podemos encontrar quadcopters (drones de cuatro hélices) para aprendizaje, hexacopters (drones de seis hélices) con capacidades de carga hasta los 3kg de peso, e incluso aviones no tripulados para operar hasta 2000 metros de altitud y con 10 kilómetros de alcance.

Para conocer un poco mejor las posibilidades de los aparatos aéreos no tripulados hemos seguido viaje hasta el Instituto de Formación Profesional Superior Bidasoa de Irún. En este centro, como en otros de Euskadi, se pilotan drones para diferentes finalidades desde hace años. Mucho antes de que Amazon diese a conocer que estaba estudiando el uso de drones para el reparto de envíos, en Irún utilizaban estos aparatos para diferentes labores. Tuve la oportunidad de poder charlar con Daniel Tena y Alberto Arranz, profesores de este centro, que me contaron que ellos los están usando para captar imágenes de interiores y exteriores de edificios. Gracias a cámaras térmicas pueden detectar posibles fallos o riesgos en las estructuras, una labor para la que antes hacía falta una empresa de trabajos verticales u horizontales. Han volado drones en el interior de la basílica de Aranzazu como podemos ver en el vídeo de abajo. Han cartografiado extensiones de la costa guipuzcoana e incluso han empleado estos aparatos para detectar la presencia de nidos de avispas africanas. Si a estos drones se le dotase de un brazo robótico, sería posible que llevasen a cabo tareas hasta ahora impensables.

Otro de sus ámbitos de actuación es la formación y enseñanza de pilotaje entre sus alumnos. Y es que la nueva normativa obliga a pasar ciertas pruebas y exámenes antes de poder realizar un vuelo.

No muy lejos de allí, las instalaciones del centro de Formación Profesional Don Bosco de Errenteria han acogido los primeros cursos de formación de Euskadi abiertos a toda persona que esté interesada. Entre ellos hay arquitectos, fotógrafos, responsables de seguridad y de unidades de rescate.

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El primer curso lo impartieron las empresas SQAdrones y Drone School y constaron de dos partes: formación teórica básica y avanzada de pilotos de drones y formación práctica de conocimiento y pilotaje de un multirrotor. Al final de estas clases se obtiene un diploma oficial autorizado por la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea). El precio de estos cursos rondó los 1.000 euros. En la actualidad otras empresas y centros de Euskadi imparten cursos de formación similares.

Siguiendo ruta por la N-121A llegamos a Noain, al centro de Navarra, donde se encuentra la joven empresa Technidrone que ofrece todos los servicios que podemos demandar en torno a los drones. También fabrican sus propios aparatos. Por el momento, un único modelo bautizado como Aeris One, un cuadricóptero de despegue vertical. Uno de estos drones, junto a la certificación homologada para su uso, ronda los 10.000 euros. Su principal diferencia respecto a otros aparatos similares es su autonomía de vuelo. Su responsable de Marketing, Ester Iriarte, nos asegura que pueden estar media hora en el aire gracias a que “intentamos aligerar todo lo posible el peso de nuestros drones. Para ello optimizamos los componentes y eliminamos las partes o piezas que no sean imprescindibles para que pueda volar”.

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Además de fabricar sus propios drones, Technidrone ofrece servicios de préstamo y alquiler a empresas e instituciones así como asesoramiento y mantenimiento. Muchos de sus clientes requieren de vuelos con cámaras térmicas para registrar, gracias a estas imágenes, posibles fugas energéticas en viviendas o medir las diferentes cotas de altura de un terreno.

Entre sus posibles usos también podrían estar estimar, mediante imágenes obtenidas a través de satélite y drones, la cantidad de biomasa producida en parcelas de cereal. En ello se encuentra inmerso un equipo de investigadores de la Universidad Pública de Navarra en colaboración con el Centro Nacional de Energías Renovables (CENER), que se encargará del análisis de muestras en laboratorio para evaluar su potencial energético.

Al norte de Pamplona, en Osácar, tiene su sede la firma Goitik que se dedica a ofrecer servicios que, hasta hace poco, se venían realizando mediante el uso de grúas, ultraligeros o helicópteros, y cuya infraestructura se traduce en elevados costes y restricciones operativas, limitando significativamente el uso del vídeo y de la foto aérea. Tienen drones equipados con sensores y cámaras órientados a la topografía, la construcción, control del medioambiente e incluso la grabación de eventos sociales.

A caballo entre Tudela y Madrid nos encontramos con FuVeX. Esta joven compañía  está desarrollando un prototipo de coche volador denominado HeliKar. Este aeromóvil se presenta como una alternativa más barata, segura y sencilla que un helicóptero convencional. Uno de sus responsables, Carlos Matilla, asegura que “ahorra hasta un 50 por ciento con respecto a cualquier otra solución que hemos visto en el mercado de los drones”.

FuVeX Helikar

La propuesta de FuVeX tiene dos partes. En una primera fase se trata de desarrollar un dron de pequeño tamaño, denominado HK Drone, para su uso en diferentes ámbitos y, una vez operativo, escalar su producto hasta el coche volador.

También en Bizkaia encontramos propuestas innovadoras. La iniciativa VisionTech4Life; impulsada por la ingeniería FULCRUM, ERABI Tecnología Audiovisual y el instituto de investigación tecnológica DeustoTech;  está llevando a cabo una prueba piloto de su sistema para el control del impacto ambiental de obras civiles en la obra de la Variante de Ermua. El sistema se enmarca dentro del concepto Internet de las Cosas (Internet of Things) y mediante la utilización de drones realiza las observaciones y mediciones de las obras de manera mucho más eficaz. Toda la información recogida es comunicada a la aplicación (GECOB21) mediante Internet e interpretada por la inteligencia del sistema, que emite una alerta y permite responder con acciones preventivas y correctivas en un tiempo de respuesta mínimo. Todo ello conlleva un notable ahorro en consumo energético y en los costes de las medidas de corrección.

En la localidad vizcaína de Basauri, la empresa Drone By Drone está empleando drones para registrar el índice agronómico NDVI (Normalized Difference Vegetation Index) o índice de vegetación de diferencia normalizada. Estos datos se obtienen por medio de cámaras de espectro cercano al infrarrojo e indican cuál es el vigor de las plantas y la conveniencia o no de su recogida. Los aparatos de Drone By Drone han sobrevolado una superficie de 35 hectáreas de viñedos de Aldeanueva de Ebro para Viñedos Real Rubio.

Santuario Urkiola drone by drone

Los responsables de Drone By Drone, Ander García Barroso y Jordi Monedero, se muestran especialmente orgullosos de otro de sus trabajos: fotografía aérea para la recreación arqueológica. Según cuenta García Barroso, “gracias a nuestros drones multicópteros y de ala fija hemos podido monitorizar yacimientos arqueológicos desde el aire por medio de fotografías oblicuas y cenitales, para así poder realizar tomas de datos de los mismos y determinar posibles alteraciones. La operación del drone de ala fija Sensefly eBee nos ha permitido la generación de ortofotos y modelos digitales de los restos en 3D para el análisis de las zonas que son de difícil acceso. El siguiente paso ha sido la recreación de esas imágenes mediante impresoras 3D“. Hasta el momento, han realizado proyectos de documentación arqueológica en el Castillo de Santa Marta de Pancorbo o Castillo de Pancorbo, en la provincia de Burgos y en el Santuario de Urkiola en Bizkaia.

Pero más allá de la existencia de compañías que se dedican a la fabricación y venta de drones, en Euskadi está adquiriendo cada vez más fuerza la filosofía DoItYourself (hazlo tu mismo). Hoy en día existen repositorios e información en Internet, accesibles a todo el mundo, que nos permiten ser capaces de construir nosotros mismos casi cualquier tipo de dispositivo. En el caso de los drones, miles de makers de todo el mundo están experimentando en nuevos prototipos de código abierto compartiendo sus experiencias con otros usuarios. El único límite para crear nuestros propios aparatos aéreos está en la adquisición de las piezas necesarias. Para ello también existen varias soluciones en nuestro entorno. La empresa bilbaína RC Innovations ofrece a través de su web la posibilidad de comprar online diferentes tipos de rotores, motores, chasis, cámaras, receptores de radio control, antenas o baterías de los principales fabricantes de todo el mundo. En otra empresa bilbaína, en Repparts 3D, podemos adquirir diferentes tipos de piezas para drones. Además, como están especializados en impresión 3D, también nos facilitan la posibilidad de poder fabricar nuestras propias piezas a medida.

Por tanto, en Euskadi tenemos todos los elementos que nos deberían de situar a la vanguardia de este sector: fabricación de drones, centros de formación y experimentación, venta de componentes…

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La industria de los drones está viviendo una enorme revolución y prácticamente cada día se descubre un nuevo uso para estos aparatos. En algunos países se está empezando a impartir la asignatura de piloto de drones para arquitectos e incluso para periodistas, de cara a que puedan aprovechar las capacidades de estos aparatos para sus labores. Renault está trabajando en KWID el primer coche del mundo que tendrá un dron incorporado. Podremos pilotar este aparato desde el interior del vehículo y captar imágenes de lo que ocurre en la carretera, lo que nos puede servir para prevenir posibles accidentes. ¿A quién no le ha pasado quedarse atrapado en una larga caravana sin saber lo que sucede delante nuestro? Pues gracias a KWID podremos volar un dron desde el interior de nuestro vehículo para saber qué ocurre y pasar un rato entretenidos, claro está, sin estar pendientes de conducir. Las posibilidades son muchas.

Renault kwid

Enrique Rodal

Periodista con más de 10 años de experiencia en Nuevas Tecnologías y comunicación. Coordinador de EuskadiTecnologia.com

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